Análisis del juego de ajedrez/Reglas de juego

Análisis del juego de ajedrez: Con una nueva anotación compendiada y láminas en las cuales está figurada la situación del juego para las llamadas y conclusión de partidas. Edición aumentada con un tratado de estratagemas. (1846)
de Philidor
traducción de D.C. de Algarra
Reglas de juego
Nota: Se respeta la ortografía original de la época


REGLAS DEL JUEGO
ADOPTADAS
POR LA SOCIEDAD O CLUB DE AJEDREZ DE LONDRES.




i.

El tablero debe colocarse de modo que ambos jugadores tengan las casillas blancas á su derecha.

ii.

El que da una pieza debe ser mano, á no convenirse lo contrario. En las partidas iguales, se echa primero suertes para la mano, siendo despues alternativa.

iii.

De olvidar un peon, ó una pieza, al comenzar el juego, puede el adversario volverle á comenzar, ó continuarle, permitiendo se ponga la pieza olvidada.

iv.

Si se hubiese convenido en dar un peon, ó una pieza, y se olvidase de realizarlo al comenzar, puede aquel en cuyo perjuicio recaiga el olvido, continuar el juego ó volverle á comenzar.

v.

Cuando se toca una pieza ó peon, se está obligado á jugarla á no decir recalzo, á no ser que se haya tocado para componerla por estar mal colocada, lo que se debe advertir así.

vi.

Cuando se toca una pieza del adversario sin decir recalzo este puede obligar á tomarla, y de no poder ser, el que la haya tocado debe jugar su Rey si se puede.

vii.

Despues de haber soltado una pieza, no puede volverse á tomar para ponerla en otra parte; pero mientras no se abandone puede jugarse donde se quiera.

viii.

Si por equivocacion ú otro motivo se hiciese alguna jugada equivocada, el contrario puede obligar al que la hizo á que mueva el Rey (como en el artículo vi), no pudiendo reclamarse ninguna jugada equivocada despues de haberse movido el adversario.

ix.

Todo peon que llegue á la octava ó á la última casilla del tablero puede coronarse Reina, ó cualquiera otra pieza que se quiera, aunque subsistiesen todavía todas las piezas.

x.

Un peon tiene el privilegio de dar dos pasos la primera vez que se mueve; pero, en este caso, puede ser tomado alpasar por todo peon que esté en disposicion de hacerlo, si no se le hubiese adelantado mas que una casilla.

xi.

Cuando el Rey enroque no debe saltar mas que dos casillas; es decir que la torre, con la cual enroca, debe colocar en la casilla inmediata al Rey, y este, saltando por encima, se colocará al otro lado de la torre[1].

xii.

El Rey no puede enrocar estando en jaque, ni cuando acaba de moverse, ni cuando sufra un jaque al pasar, ni con una torre que ha cambiado de sitio; el que enrocare no pudiéndolo, tendrá que jugar la torre tocada, ó el Rey, á eleccion suya.

xiii.

Si el adversario da jaque, sin advertirlo, no hay obligacion de defenderse, y, por consiguiente, puede jugarse como si no existiese dicho jaque; pero si á la jugada siguiente lo advierte, entonces ambos deben deshacer las últimas jugadas como falsas, y salvar al Rey del jaque en que se halla.

xiv.

Si el adversario dijese jaque, sin darle, y que, por lo tanto, tocaseis vuestro Rey ó cualquiera otra pieza, podeis volver á hacer vuestra jugada con tal que no haya acabado de hacer su movimiento el adversario.

xv.

Tocando una pieza que no se puede jugar sin ponerse en jaque, es menester jugar el Rey; no pudiendo, no tendrá la falta ninguna consecuencia.

xvi.

Cuando no hay nada que jugar y que no hallándose el Rey en jaque, no puede moverse sin estarlo, el juego es empate. En Inglaterra gana el juego aquel cuyo Rey es empate[2]. En Francia y otras naciones, el empate son tablas.

xvii.

Cuando al concluir una partida se ve que el contrario no puede hacer los mates difíciles, como el del caballo y del arfil contra el Rey, el de la torre y del arfil contra la torre, etc.; deben fijarse á cincuenta jugadas, en cada lado, luego se reputará tablas.



  1. El antiguo modo de enrocar en muchos paises, y que existe aun en algunos puntos, dejaba al arbitrio del jugador todo el intervalo entre el Rey y la torre, inclusive, para colocar en él las dos piezas.
  2. Esta regla se ha establecido por la decision de diferentes autores, y se halla señaladamente en la edicion del Calabrés, etc.. impresa en Londres en 1656.