A un ruiseñor (García)

El Museo universal (1868)
A un ruiseñor (Poema)
de Antonio García V. Queipo.

Nota: Se ha conservado la ortografía original.
De la serie: Album Poético

A UN RUISEÑOR,

Aquí donde altos árboles
derraman fresca sombra,
do cruza de los céspedes
por la Honda alfombra
el arroyuelo plácido,
y esparce manso céfiro
benefico frescor,
del mundo aquí te alejas
para exhalar tus quejas,
amante ruiseñor.

Mas yo, que tu recóndita
mansión he descubierto,
que siento que mí espíritu
con el feliz concierto
de tu sonoro cántico
se eleva en dulces éxtasis
de célico placer,
hasta un supremo goce
que el mundo o no conoce
ni sabe comprender.

Vengo á escucharte, y pláceme
oír cual sobre el leve
rumor que en los aljófares
del arroyuelo mueve,
y entre las hojas trémulas
de la floresta, el hálito
del céfiro veloz,
resuena repentino
el redoblar o trino
de tu armoniosa voz.

Te escucho: ya los últimos
saludos das al dia,
y viertes en la atmósfera
torrentes de armonía,
y atiende con solícito
afán tu dulce cántico
la tierra; y por oir
tus flébiles querellas,
levantan las estrellas
sus velos de zafir.

Sigue, viviente cítara
de la Creación, y dignos
del universo elévense
tus cadenciosos himnos.
En ellos mis mas íntimas
ideas hallan férvida,
armónica espresion,
y por secreto encanto
reflejo de tu canto
mis pensamientos son.

Prosigue; y encarnándose
mi ardiente pensamiento
en esa voz dulcísima,
que enamorado el viento
recoge, huirán rápidos
á la celeste bóveda,
y se unirán los dos
al místico suspiro
que elevan en su giro
los mundos hasta Dios.

Antonio García V. Queipo.