A la tierra
de Clemente Althaus


I

Sé entre todos los astros tú maldito,
triste planeta, por mi airado verso:
de un linaje infeliz cuanto perverso
¡patria fatal que por desdicha habito!

Entre el número de astros infinito
que pueblan el vastísimo universo,
eres, por culpa propia y hado adverso,
el astro del dolor y del delito.

Antes que suene del querub la trompa,
el ciego choque de cometa airado
tu frágil mole estremeciendo rompa:

¡Y siga, sin tu globo, lo creado
en concertada majestad y pompa
su eterno movimiento arrebatado!


II

Perdona, madre Tierra, si mi inquieta
alma soberbia, en su ambición osada
menospreciando un tiempo tu morada,
quiso por mejor planeta!

Ya la divina voluntad respeta
que a ti la destinó, viendo humillada
que no hay mansión ninguna que a su nada
mas que la que hoy habita le competa.

Y no arde acaso en la celeste altura
astro ninguno que de ti diverso
sea en estar negado a la ventura:

acaso en el vastísimo universo,
donde quiera que esté la criatura,
la ley la oprime del destino adverso!


Esta poesía forma parte del libro Obras poéticas (1872)